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lunes, 13 de febrero de 2017

En Colombia hay más de un millón de niños huérfanos

Rafael Afanador, director de la Fundación Internacional Maranata, aseguró que actualmente en Colombia hay más de un millón de menores de edad huérfanos. El vocero de  esta organización internacional aseguró que lo más preocupante es que más del 80% de los casos se presenta debido a la situación de miseria de muchos de los padres que deciden entregarlos al Bienestar Familiar porque no tienen cómo mantenerlos.

“Lo que hemos visto es que hay más de un millón de menores en el país en situación de orfandad, ya sea porque falta uno de los padres o porque los padres prefieren dejarlos ‘botados’ en alguna parte, porque no cuentan con los medios para mantenerlos”, dijo Afanador.

Indicó que “lo que hemos observado a través de este estudio es que el Bienestar Familiar protege a 112 mil de estos menores y que la situación cada vez es más compleja con el tema de los embarazos en adolescentes, especialmente en las poblaciones más vulnerables”.

El director de la Fundación Maranata advirtió que, según el más reciente informe del Wold Family Map, Colombia también registra el índice más alto de huérfanos en América Latina. “Son lamentables y tristes los índices que registra Colombia y América Latina con estos índices de menores huérfanos, además de otros países como Brasil y Argentina; es alarmante esta situación”, precisó.

Ante esta situación, entre el 31 de enero y el 3 de febrero se celebró la primera Cumbre Global por un Mundo sin huérfanos, con la que se buscó informar y crear conciencia sobre las alternativas de protección y apoyo a los menores.

Fuente: rcnradio.com

martes, 4 de febrero de 2014

Los huérfanos abandonados de Guatemala


Cuando me agaché para tomar en brazos a la niña de 1 año de pantalones rosados, calcetines morados y sudadera desgastada, esperaba que empezara a llorar. Es lo que habitualmente hacen los niños cuando un desconocido se les acerca más de la cuenta. Pero en lugar de llorar, sólo me miró y pestañeó.

Un momento después, su pequeña boca dibujó una sonrisa. Cuando la balanceé suavemente un par de vez sobre mi cadera, se echó a reír. Otros seis niños, más o menos de la misma edad, me miraban desde sus sillitas, esperando con ansiedad su turno para que los cogiera en brazos.

Susana (no es su nombre verdadero) tiene un rostro ovalado, ojos negros y anchos, piel de color oliva claro y cabello negro. Es una huérfana que fue abandonada al nacer. Pero eso no quiere decir que no haya quien la quiera. No sería muy difícil colocarla con una familia que la ame y le provea el apoyo y la educación que todo niño merece. No obstante, las autoridades guatemaltecas están negando ese derecho de nacimiento de forma sistemática.

Susana ha vivido desde que tenía dos días de vida en el Hogar Luz de María, un orfanato privado en el lado oeste de la capital guatemalteca. Es una vida mucho mejor a la que podría haber tenido en el abarrotado orfanato estatal, donde hay historias de violencia y negligencia. El Hogar Luz de María, sin embargo, sobrevive gracias a las donaciones privadas y su presupuesto es limitado. La atención individualizada y el afecto son lujos.

Unicef, el organismo de Naciones Unidas que se autodenomina el defensor de los niños del mundo, tiene mucho por lo que responder en el caso de la institucionalización de Susana y miles de otros huérfanos guatemaltecos. Unicef señala que no se opone a la adopción. Sin embargo, en 2007 y con la ayuda del Departamento de Estado de Estados Unidos presionó de forma exitosa a Guatemala, al igual que ya había hecho con la mayoría de los demás países en desarrollo, para que detuviera el flujo significativo de salidas de niños abandonados que eran adoptados por familias en EE.UU.

Para controlar la situación, el Congreso guatemalteco creó una sola burocracia estatal denominada el Consejo Nacional de Adopciones (CNA) y las agencias privadas de adopción fueron prohibidas. La nueva ley estableció una moratoria sobre las adopciones internacionales, que cada año solían encontrar un hogar para miles de niños.

Escribí sobre la crueldad de esta "reforma" el año pasado. Desde entonces, la situación sólo ha empeorado.

Dinora Palacios, quien administra el Hogar Luz de María, tenía 10 niños a su cargo cuando el orfanato abrió sus puertas en 2004. Hace dos años, la cifra había subido a 20. El año pasado, ya llegaba a 30 y ahora tiene 45. Los funcionarios estatales le siguen trayendo niños porque el orfanato del gobierno no da abasto.

Un problema es que Guatemala no cuenta con una sólida cultura de adopción. De modo que mientras el CNA se jacta de decir que los bebés ya no son "exportados", no menciona la tragedia de los niños que se amontonan en las instituciones porque no se les puede encontrar un hogar en el país. Unicef informó en abril de 2013 que había unos 5.800 niños en el sistema que alberga a los huérfanos. Algunos expertos locales dicen que la cifra es más alta.

Los burócratas han pasado un año buscando a la madre de nacimiento de Susana. No la han encontrado, lo que significa que el bebé será a la larga clasificado como "adoptable". Pero puesto que ya dejó de ser un bebé, las probabilidades de que encuentre un hogar en Guatemala ya han disminuido. Ahora, debe pasar por los tribunales de familia, que tienen muchos casos atrasados, y la burocracia, que se mueve a paso de tortuga. El costo emocional de enfrentar las incertidumbres burocráticas es un factor que puede disuadir a los potenciales padres.

La situación puede ser más sombría. Si las autoridades creen que han encontrado a la madre de un niño abandonado, debe comparecer ante el juez y someterse a una prueba de ADN. No es extraño que algunas "sospechosas" eludan la prueba del ADN durante meses, lo que significa un nuevo retraso en el proceso. Si la prueba confirma la maternidad, la madre debe inscribirse en una "terapia" diseñada para obligarla a reunirse con su hijo.

Las madres que han soportado la terapia estatal dicen haber sentido una presión intensa que incluye amenazas de encarcelamiento y grandes dosis de culpa. Si la madre cede, o algún miembro de la familia decide hacerse cargo del niño, Unicef puede ver una adopción menos en los libros de Guatemala y es otra victoria para el CNA.

Las consecuencias no deseadas de esta política retorcida son innumerables. Una guatemalteca que siente que no está preparada para abordar la maternidad ahora tiene más probabilidades de abandonar su bebé que de ofrecerlo en adopción para evitar afrontar la agotadora manipulación psicológica del gobierno. Muchos bebés quedan abandonados en los hospitales. Pero también es común leer noticias en la prensa sobre bebés encontrados en los autobuses y en los cubos de basura.

Es cierto que antes de la entrada en vigor de la ley había algunos abogados faltos de escrúpulos en el negocio de las adopciones en Guatemala. Pero la policía los podría haber detectado y cerrado sus operaciones sin hacer trizas las probabilidades de que miles de huérfanos encuentren una familia que los quiera.

El director del CNA le dijo este mes al diario guatemalteco La Hora que "toda esta normativa está enmarcada en los derechos de la niñez" de vivir en la cultura y hablar el idioma de su región de nacimiento. Cualquiera que tenga una comprensión tan primitiva de las necesidades de los niños no debería estar supervisando su bienestar.

Fuente: The Wall Street Journal
Texto:

viernes, 17 de enero de 2014

Pretenden que el DIF posea facultades de inspección a orfanatos privados de México

Teresa Jiménez Esquivel subirá a la cartera de la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a diversas legislaciones en materia de salud y derechos humanos, con motivo de aumentar la capacidad de control del estado sobre la labor de los hogares para huérfanos en el sector privado.

“Como son lugares privados, ni el DIF (Desarrollo Integral de la Familia)  estatal ni el nacional pueden intervenir jurídicamente, se va a hacer la regularización para que puedan entrar los sistemas DIF, que puedan estar observando qué es lo que pasa, si realmente los tienen con calidad de vida… Hemos visto casos de explotación de todo tipo con estos niños y no se puede permitir”, dijo la legisladora panista al citar lo acontecido en Casitas del Sur, de donde una red de traficantes sustrajera a cuando menos 14 menores.

Se trata, agregó, de “que haya un registro nacional de orfanatos. No existe un sistema donde puedan registrar a los niños que están en los diferentes orfanatos de todos los estados. Si la gente a veces se desaparece en las colonias teniendo familia, hay niños que no tienen papás y que están desapareciendo en muchos lugares”.

Jiménez anotó que la iniciativa ha sido redactada con apoyo de una asociación civil americana, misma que reporta “bajas” de niños huérfanos en Oaxaca, Veracruz y el estado de México.

–¿Esa asociación les informa desapariciones o movilidad de niños y jóvenes?

–Los niños están pequeños, ellos no pueden tomar una decisión de movilidad.

–¿Sabes si en los orfanatos de Aguascalientes se han generado desapariciones?

–No, aquí no ha pasado, pero en el DIF no entran a observar si están viviendo bien los niños, a hacerles encuestas para saber si les dan de comer, si tienen limpio el lugar. A parte nadie se puede meter, si la asociación no quiere no entra nadie. Creo que sus acciones deben estar al descubierto.

Refirió la dificultad para medir el número de huérfanos desaparecidos, precisamente por la carencia de un padrón nacional. En próximos días esta iniciativa de reforma será turnada a las comisiones de Asuntos de la Niñez de Salud.

Fuente: La Jornada