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viernes, 4 de septiembre de 2015

Los ecologistas mexicanos quieren agilizar los procesos de adopción en el país

La bancada del PVEM (Partido Verde Ecologista de México) en la Cámara de Diputados adelantó que presentará una iniciativa para homologar y simplificar el trámite de adopción a nivel nacional, como una medida de protección de la infancia y el fortalecimiento de la familia.



Daniela de los Santos Torres, legisladora del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), señaló que de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México existen 30 mil niños que viven en albergues, casas hogar u orfanatos, siendo el abandono la causa principal.

De igual manera, apuntó, existen casi 12 mil niños que carecen de lazos con su familia biológica, a los que se les considera en situación de desamparo. Dio a conocer que esta propuesta se dará a conocer al pleno el martes próximo para que sea turnada a comisiones y dictaminada posteriormente.

En rueda de prensa, recordó que en la legislatura local de Michoacán presentaron la ley de adopción para el estado y fue resultado de un trabajo conjunto entre la ciudadanía, jueces, magistrados y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) estatal.

Señaló que a dos años de la entrada en vigor de dicha normativa, se incrementó el número de adopciones en la entidad, por lo que pasaron de siete en 2012 a 46 en lo que va del año.

Además, se lograron establecer plazos precisos para el trámite administrativo de adopción (45 días) y también ubicar al interés superior del menor por encima del derecho a ejercer la patria potestad.

Destacó que las deficiencias observadas no son privativas de Michoacán, lo cual "nos obligó a realizar un análisis de la normatividad en materia de adopción de las 31 entidades federativas y el Distrito Federal". Encontramos, abundó, que prevalece una falta de precisión y homologación respecto a los requisitos y plazos para el trámite administrativo de adopción, que provoca en la mayoría de los casos lentitud y discrecionalidad.

Aunado a ello, dijo, la ausencia, el desconocimiento o la falta de interés de los padres impiden que el trámite de adopción avance, pues en la mayoría de las entidades federativas se requiere la pérdida de la patria potestad para considerar a un menor sujeto de adopción.

Ese único requisito, advirtió, prolonga indefinidamente un trámite de adopción y alarga a su vez la institucionalización de los menores, privándolos de la oportunidad de desarrollarse plenamente en una familia.

Por ejemplo, refirió, la principal complicación que la mayoría de esos niños que podrían ser adoptados enfrentan es su edad, pues 77 por ciento de ellos tiene entre siete y 18 años cumplidos, y son esas edades las menos aceptadas por los posibles adoptantes.

A nivel nacional, sólo Durango, Michoacán, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz cuentan con una ley específica en materia de adopción, mientras que el resto se rige por la normatividad familiar o civil.

Manifestó que el principio del interés superior de la niñez indica que las sociedades y los gobiernos tienen que realizar el máximo esfuerzo posible para construir condiciones favorables, a fin de que éstos puedan vivir y desplegar sus potencialidades.

La adopción es un tema fundamental para recomponer el tejido social, los efectos nocivos de la institucionalización de menores son ampliamente conocidos, los niños carecen de un sentido de pertenencia, crecen inseguros, faltos de amor y del calor que sólo les pueda brindar una familia.

Por lo tanto, aseguró, "queremos transformar la cultura de la adopción en México, se trata de una medida de protección del menor privado de una familia basado en su interés superior, consiste en brindar una familia a un niño y no un niño a una familia".

Finalmente, insistió que el PVEM va por la homologación y simplificación del trámite administrativo de adopción a nivel nacional, pues esta institución jurídica constituye una medida de protección de la infancia.

Fuente: INFORMADOR

domingo, 22 de febrero de 2015

Marc Anthony construirá orfanatos en Perú, Colombia y México

El cantante Marc Anthony anunció la construcción de orfanatos en México, Colombia y Perú. El cantante, quien fundó la Fundación Maestro Cares, ya ha abierto un albergue para niños en abandono en República Dominicana.

“En abril de 2014 inauguramos nuestro primer proyecto, un orfanato que alberga a más de 50 niños en República Dominicana. Nuestro segundo proyecto se encuentra actualmente en construcción en Barranquilla (Colombia), y tres nuevos proyectos están listos para su lanzamiento en 2015 en México, Perú y Puerto Rico”, indicó Henry Cárdenas, cofundador de Maestro Cares.

Es así como el cantante le devuelve al Perú tanto cariño brindado. Este nuevo proyecto fue anunciado en la cuenta oficial de Facebook de Fundación Maestro Cares.

Los seguidores de Marc Anthony podrán verlo en los Premios Lo Nuestro, evento que se realizará este jueves 19 de febrero. Durante la gala se otorgará el premio a la Trayectoria Musical, un homenaje a artistas con una carrera prolífica y exitosa, donde el cantante está nominado.

Fuente: EJU.TV

domingo, 4 de enero de 2015

Orfanatos de Monterrey se benefician de la energía solar

El Tecnológico de Monterrey plantel Puebla tiene instaladas seis celdas fotovoltaicas interconectadas a la CFE, las cuales sirven de laboratorio para capacitar a los alumnos y profesores en este sistema, y que aplicarán a dos centros donde reciben a niños huérfanos, señaló.

En entrevista para Notimex, añadió que el estudio de la energía limpia generó una experiencia retadora de aprendizaje para todos los alumnos de las carreras de Ingeniería que llevan la materia de electricidad y magnetismo, puesto que asocian esta tecnología de celdas fotovoltaicas con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y su servicio a la sociedad.

“Este es un sistema que va evolucionando, México es uno de los países más favorecido por la energía solar y paradójicamente es el que menos la explota”, acotó.


Adelantó que el proyecto pretende crear conciencia del medio ambiente, hacer los conocimientos relevantes, no sólo de salón, y sobre todo ocuparse de la población vulnerable que son los niños. Se eligieron dos orfanatos, la Casa del Sol y Alto Refugio, los cuales gastan unos 12 mil pesos bimensuales en energía eléctrica, acotó.

El catedrático del Tecnológico de Monterrey explicó que estudiantes hicieron un estudio de la situación de las instalaciones eléctricas de dichos lugares y propusieron la viabilidad de instalar celdas fotovoltaicas.

“Es un proyecto retador que crea conciencia plena porque los estudiantes viven el proceso de conocer una nueva tecnología limpia y la aplican a la población vulnerable que son los niños, con ello se forma la conciencia social”, acotó.

Resaltó que los alumnos mostraron compromiso al dedicar las horas necesarias y más, lo que demostró que las nuevas generaciones no están perdidas, sólo se deben encausarse.

Formó dos equipos con los 22 alumnos para hacer el estudio en días intensos de trabajo en que visitaron orfanatos para hacer un inventario. Al final eligieron dos, puntualizó. Detalló que para instalar la tecnología deberán buscar todos los elementos, desde el apoyo financiero para la instalación, a través del servicio social comunitario y servicio social profesional.

“Hay que entrenar a los alumnos para reunir estos recursos, como donadores que reciben un certificado para deducir impuestos”, acotó.

El catedrático mencionó que los costos son cercanos a los 700 mil pesos pero si hay fuentes de financiamiento a través de donadores o ante organismos que pueden justificar con el beneficio social y el cuidado del medio ambiente.

Explicó que la tecnología, que se importa de China, tiene una duración de 25 años, pero significa un ahorro importante para estas casas de orfanato, pues los 12 mil pesos que destinan al pago de energía eléctrica pueden dedicarlos a la atención de los niños.


lunes, 15 de diciembre de 2014

En Colombia 8.000 menores esperan ser adoptados



Alexis Tenorio vivió su niñez y adolescencia sin saber la fecha en que nació. Pero el dato vino a importar el día en que sus compañeros de internado quisieron averiguar cuándo era su cumpleaños, pues querían que lo celebrara por primera vez. Buscaron en el archivo del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) y concluyeron que se acercaba a la mayoría de edad.

Tenorio tenía apenas un mes cuando sus padres lo abandonaron en una calle de Cali. Cuando lo hallaron, lo llevaron a un hogar sustituto: una casa donde abundaban los golpes, los gritos y el hambre. Desde entonces, su vida no ha sido distinta a la de millones de colombianos. Se voló y pasó siete años entre basureros y ollas de vicio y ha debido vivir los últimos años en un ambiente institucional en vez de aquel que puede prodigar el calor de una familia.

Él hoy no cuenta con personas que pueda llamar papás: sus únicos referentes paternos son un defensor de familia del ICBF y un sacerdote de la Fundación Hogares Claret que lo ayudaron a dejar la droga, terminar el bachillerato y obtener una beca para ser profesional. Pero durante años, Tenorio esperó a que alguien lo tomara en adopción. Recuerda que a la casa sustituta llegaban familias buscando niños. “Yo cruzaba los dedos por la espalda para que me llevaran pero seguían derecho, por más cara de gatico velón que yo les hacía”, cuenta. Y cuando hubo interesados, las trabas legales le impidieron instalarse en un nuevo hogar.

Su caso refleja el drama de más de 8.000 menores en Colombia que esperan a que una familia los adopte. Todos reúnen las condiciones para ser dados en adopción y hay padres interesados, pero muchos quedan atrapados en un sistema de trámites tan engorrosos como absurdos que los obliga a esperar años para solucionar su situación.

La fuente del problema yace, según expertos consultados, en una sentencia de la Corte Constitucional de 2011, que obliga al Estado a adelantar “una investigación exhaustiva con la familia extensa”, antes de adelantar cualquier trámite de adopción. La decisión surgió de la preocupación de proteger a los niños y evitar que queden en manos de familiares o familias adoptivas que no pueden garantizarles una mejor vida. Pero terminó siendo contraproducente.



El caso que estudió la Corte tenía que ver con una niña de 9 años a quien su madre la había dejado con sus abuelos. Cuando la abuela murió, la menor pasó a vivir con unas tías abuelas que la golpearon, según testimonios, hasta con piedras. Una de ellas, una monja, la entregó al ICBF en 2003. El instituto la dio en adopción, pero lo hizo sin consultar a los bisabuelos, quienes, a diferencia de los otros familiares, sí estaban en la capacidad de cuidarla.

El fallo pasó desapercibido, hasta que en 2012 el programa Séptimo Día puso en la agenda la problemática de las adopciones, al emitir la serie ‘Niños made in Colombia’ sobre los dramas de algunos adoptados por extranjeros que, supuestamente, el ICBF les había arrebatado a sus padres. El programa generalizó una situación específica, descontextualizó la realidad de la adopción y recibió críticas de las  instituciones del sector. Pero las historias enfurecieron a la gente y encendieron un debate.

El ICBF, para zanjar los cuestionamientos, decidió acogerse a lo estipulado por la corte, cuyo concepto de “familia extensa” obligó a los funcionarios a buscar a los familiares de hasta sexto grado de consanguinidad, antes de dar a un niño en adopción. Hoy, la medida se ha convertido en una  piedra en el zapato de las adopciones. Ha hecho más compleja la labor de los defensores de familia y ha terminado por perjudicar a quienes la ley busca proteger: los niños. La lentitud de los procesos ha convertido la vida de miles de jóvenes en una espera y una tragedia interminable.

“Mis tíos eran abusadores”

Las cifras reflejan el drama. Entre 2010 y 2011, la cantidad de adoptados se había reducido en 10 por ciento, pero en el primer año tras la sentencia el número se fue en picada. De 2011 a 2012, las adopciones se redujeron a la mitad, pasando de 2.713 a 1.465. El año siguiente volvieron a caer, y solo hubo 1.125. La tendencia se mantiene hasta hoy y es grave, puesto que mientras las adopciones caen, las listas de niños que necesitan una familia engordan y hoy abarcan más de 8.000.

Hay quienes aseguran que la traba no es la sentencia, sino la protocolización que el ICBF hizo de ella. Una abogada, que trabaja para el Estado y pidió el anonimato, opina que la sentencia de la Corte no obliga a buscar familiares en sexto grado. “Esa fue la interpretación que ellos hicieron”, dice.

Pero casos como el de Camilo Estrada, un muchacho de 24 años de Medellín, muestran que el problema es más profundo, pues también los parientes cercanos pueden ser un riesgo. Estrada vivió el drama que a veces conlleva no poder ser dado en adopción y quedar en manos de familiares, con quienes, como dijo el genetista Emilio Yunis, “la relación familiar es la misma que hay entre dos completos extraños que se cruzan en la calle”.

“Lo del sexto grado resulta absurdo si se tiene en cuenta que el ICBF no está especializado en buscar personas”, dijo Estrada. “A mí, con el argumento de que conservaba mi familia biológica, nunca me pudieron adoptar”, dice Estrada, quien debió crecer con unos tíos que eran integrantes de una banda armada y estaban involucrados en el abuso sexual de menores. “A mí nunca me dieron en adopción porque yo tenía una familia. ¿Pero cuál era mi familia? Un ramillete de marihuaneros que me maltrataban”, cuenta.



Sabrina Drago, directora de la Corporación Amiga Joven, que atiende a menores víctimas de explotación sexual, está convencida de que la familia biológica no siempre es una garantía de protección. Según ella, en el grueso de los casos, las violaciones vienen de ahí. “Hay niñas abusadas por el abuelo, el padre, el tío. La adopción sería lo más recomendable”, dice.

Menos crítica, más acción

La adopción de niños es un tema espinoso en todo el mundo, pues toca una fibra sensible de la sociedad: la protección de los menores. En Estados Unidos, la opinión debate sobre la calidad de las casas sustitutas, y los españoles remedian los problemas de sus casas de adopción. Esos y otros problemas, naturales del manejo de adopciones, también acosan a Colombia. La misma Ley de Infancia y Adolescencia dice que la adopción no es ideal y la considera “un instrumento excepcional”.

Pero los expertos están de acuerdo con que a la hora de aplicarse es necesario seguir la ley y exigir ética y rigor a las instituciones con el fin de que la adopción se vuelva un tema popular entre la población. El estadounidense David Brodzinsky, el científico que más sabe de adopción en el mundo estuvo en Bogotá y dijo: “Yo sé que aquí todavía se manejan prácticas cuestionables. Y eso debe cambiar, pues solo así será posible convencer a quienes hacen las leyes que adoptar debe ser algo libre de tecnicismos y burocracias y así mismo una necesidad urgente de la sociedad”.

Los defensores de familia ven esto amenazado, pues no se sienten capaces de hacer el trabajo casi detectivesco de buscar familiares lejanos. Uno de ellos señaló que sus colegas ya no logran cumplir el “término ideal” de 15 meses entre el momento en que un niño es vulnerado y el momento en que es adoptado. Esto ha llevado a “casos extremos” donde se ha llegado a tener familias hasta siete años en lista de espera. “Son casos dolorosos”, dice. “Pasan por delante del derecho del niño a tener una familia”. Y tiene razón: a partir de los 5 años es difícil conseguir una familia, y a los 14 ya prácticamente no tiene opciones de ser adoptado.

Pero no solo las esperas vierten combustible sobre el drama, sino también los prejuicios de una sociedad que no se le mide a adoptar. Algunos sectores critican que cientos de niños terminen en familias extranjeras y no colombianas, pero olvidan un dato desconcertante: los colombianos no están interesados en adoptar. Y no lo hacen por razones diversas: quieren heredar su sangre, no quieren hijos de piel morena o no quieren adoptar a un niño víctima del conflicto armado o a uno con enfermedades o discapacidades. Según el ICBF, entre 2006 y 2014 han sido adoptados 3.634 niños, de los cuales solo una décima parte, es decir 305, están en familias colombianas. Los demás se fueron al extranjero.

Fuente: Semana

martes, 2 de diciembre de 2014

El Ministerio de Justicia de Bolivia realizará inspecciones "sorpresa" en orfanatos




El Ministerio de Justicia de Bolivia realizará inspecciones sorpresa, denominadas batidas, en orfanatos a nivel nacional debido a denuncias en contra de la gestión de estos establecimientos, informó la titular de esta cartera de Estado, Sandra Gutiérrez.

“Vamos a hacer batidas a los diferentes hogares, sabemos que éstos están administrados por gobernaciones y otros por municipios, pero nosotros, a nivel nacional, empezando por La Paz vamos a comenzar esto”, declaró.

Indicó que, de acuerdo a las denuncias anónimas, habría hogares que dan alimentos vencidos a los menores.

La iniciativa de las “batidas” surgió luego del caso del bebé Alexander quien supuestamente fue agredido sexualmente en un hogar. En el transcurso de esta investigación, se reveló que anteriormente ya existían denuncias en contra de los albogues que no fueron escuchadas.    

La Ministra instó además a los gobiernos departamentales y municipales a incluir en sus Programa Operativo Anual mayores recursos para la contratación de personal mejor calificado para atender a los huérfanos.



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lunes, 10 de noviembre de 2014

Familias adoptivas de Puerto Rico especifican como quieren a sus hijos

Si usted fuera a adoptar un niño o una niña, ¿qué especificaciones pondría en la solicitud? Sepa que hay quienes especifican o requieren de un color de piel en particular o de un tipo de pelo. En ocasiones, estas peticiones precisas de cómo debe ser el niño o la niña a adoptar denotan desinformación y desconocimiento en torno a la adopción, dijo la directora ejecutiva del Hogar Cuna San Cristóbal, Ivonne Vélez.


"Muchas veces lo que buscan es que el niño sea lo más parecido (a los padres adoptivos) para evitar que al niño en la escuela le pregunten y tenga que contestar que es adoptado. Quieren evitar la pena o la situación, o sencillamente son preferencias de los padres adoptivos", afirmó. 

Pero de inmediato, enfatizó en que estas situaciones reflejan el desconocimiento hacia la adopción, que es un acto de amor que no debe tener cargas negativas. Es por eso que cuando los padres adoptivos basan sus peticiones en la idoneidad de evitar dolores de cabeza en el futuro, se les orienta, dijo Vélez.

"Lo que podemos trabajar es cuál es la carga que tú le vas a dar a esa adopción. Eso es lo primero que nosotros hacemos. Que caigan en cuenta de por qué es tan malo que identifiquen a ese niño como uno adoptado cuando todos los estudios dicen que un niño adoptado, tan pronto sabe que es adoptado, maneja eso como algo normal porque va creciendo con esa información. Y que es algo bueno, de amor, un acto bendecido. Lo trabajamos de esa manera de lo importante que es no darle una carga negativa al concepto de la adopción", explicó Vélez. 

"No entramos en la parte de decirle qué está bien o qué está mal porque cada cual tiene derecho a pensar lo que quiera. Sí le decimos lo importante que es la adopción", agregó.

Sasha Rivera, trabajadora social de adopción del Hogar Cuna San Cristóbal, (Puerto Rico) precisó que en ocasiones, logra cambiar la postura de los padres adoptivos. Pero la mayoría de los padres adoptivos les pide niños y niñas menores de tres años y sin problemas de salud.

"Todo el mundo es diferente. Hay personas que llegan y piden un hijo que sea como sea y hay hasta los más específicos que piden que se parezcan a ellos. Cuando yo los miro, son blancos y de pelo claro. Me piden que sea 'light brown' (la piel) y así me lo ponen en la solicitud, que tenga pelo manejable, que tenga hoyitos cuando se ríe... Hay personas que han llegado a pedirme eso. Todo el mundo es diferente y piden cosas diferentes", dijo Rivera.

"A veces me han pedido que no vengan de madres adictas, que no sean madres alcohólicas, que el niño no provenga de escenarios como ese. Porque a veces se tiene el mito de pensar que si vienen de padres o madres adictos, ese niño va a terminar siendo adicto. Son mitos realmente. Son ideas que no tienen una razón de ser", destacó la trabajadora social.  

La trabajadora señalo además que " también hay padres adoptivos que describen a la perfección el niño que desean porque así lo soñaron y así es como lo quieren".

Tanto Rivera como Vélez dijeron que estas especificaciones hacen difícil la adopción puesto que condicionan el deseo de adoptar. "Yo soy bien específica y enfática cuando me traen este tipo de peticiones y les digo: 'Nosotros vamos a tratar de hacer lo más que se pueda, pero tienen que tener en cuenta que mientras más especificaciones tengan, más difícil o prolongado se puede dar este proceso porque tenemos que esperar por un niño que cumpla con cada una de estas cosas", dijo Vélez.

Además, le aclaró que la cultura puertorriqueña es "muy variada y rica" con la intención de los padres adoptivos presenten una solicitud menos específica. "Tratamos de llevarlos a la realidad y a decirles que el amor de un niño va a estar ahí cuando es adoptado porque lo valora. Cuando tenemos un niño (biológico) no escogemos el tipo de color de piel o de ojos", puntualizó.

Lo mismo les explica Félix Correa, presidente de la Asociación de Padres Adoptivos, a todas las personas que intentan adoptar. "Lo que pasa es que a veces, como no pueden tener hijos biológicos, se sienten que al adoptar pueden ser así de específicos", dijo Correa. "Pero eso hace que tarde más la adopción y le dan otro matiz", agregó.

Dijo que esas exigencias además de desinformación, revelan miedo. "Voy a adoptar y con qué me voy a encontrar. Pero cuando tienes hijos biológicos también es una Loto. Sin saber que los niños adoptados son sobrevivientes y lo que buscan es amor y con eso pagan a sus padres biológicos", sentenció. 

Fuente: El Nuevo Día

lunes, 13 de octubre de 2014

La suspensión de las adopciones desde hace dos años, satura los centros de acogida en Bolivia

Las adopciones internacionales están suspendidas desde hace dos años en Bolivia debido a que no se renovaron los convenios con las 21 agencias intermediarias que las promueven, informó el Sedeges.   Ante la gran cantidad de niños que necesitan un hogar, la institución pide que se agilicen los trámites.
El director general boliviano de Niñez, Juventud y Personas Adultas Mayores del Ministerio de Justicia, Sandro Delgado, explicó -sin embargo- que las carpetas de solicitudes de adopciones internacionales   siguen su proceso.

 "Las adopciones internacionales están suspendidas desde hace dos años porque los convenios con las agencias intermediarias de varios países concluyeron  su vigencia y hasta la fecha no  han sido renovados” aseguró  el abogado del  Servicio Departamental de Gestión Social (Sedeges), Rudy Molina.
Explicó que están paralizados los convenios  con agencias de adopción de España, Dinamarca, Francia e Italia. El encargado de dar un registro a estas instituciones es el Ministerio de Justicia. 

 Los convenios permiten que las personas de  países extranjeros que  quieren adoptar a un niño boliviano presenten su solicitud a las  agencia intermedias. Éstas verifican si los adoptantes cumplen con los requisitos que pide el Estado boliviano. "Luego,  se encargan de emitir los informes sociales, médicos, psicológicos y de hacer la solicitud al juez de la Niñez y la Adolescencia”, dijo  Delgado. Añadió que  21 agencias autorizadas realizaban esos trámites en el país. Debido a que se paralizaron las adopciones internacionales, los centros de acogida están hacinados. "Están sobrepoblados de niños”, dijo Molina.

El abogado del Sedeges pidió  que se agilice la renovación de los convenios internacionales. Éstos -sostuvo- están consignados en el nuevo Código Niño, Niña Adolescentes promulgado el pasado 17 de julio. 

Explicó que aunque en el país se da prioridad y se fomentar la adopción nacional, también  es importante  la internacional. Gracias a los adoptantes extranjeros los niños de más de cuatro años pueden tener familia. "A nivel internacional, las parejas buscan niños de más de tres años e incluso con discapacidad, a diferencia de los compatriotas que optan por bebés”, relató.

Según datos del Sedeges, tan sólo en el Hogar Virgen de Fátima,  que acoge desde recién nacidos hasta niños de seis años, en 2011 hubo 12 adopciones internacionales, y en 2012  se registraron 14. En  2013 hubo sólo dos adopciones internacionales debido a los trámites rezagados, y en 2014 no hubo ninguna.
Según el representante del Ministerio de Justicia, los organismos intermediarios "dejaron  solicitudes de trámites de adopción y esos actualmente  están concluyendo”. Esas adopciones "no se paralizaron”, dijo Delgado aunque aclaró que ahora hay menos solicitudes. 

Añadió que Justicia está por renovar acuerdos marco con España e Italia. "El código establece que para que firmemos  convenios, los países deben ser signatarios de La Haya ”. Resaltó que el nuevo enfoque de la ley fomenta "la reasignación  del derecho a la familia a nivel nacional”.
El Sedeges  iniciará el lunes la inscripción para el último curso de padres adoptivos del año.

Curso  para padres
Inscripción  Las personas que quieran adoptar a niños pueden realizar su inscripción a los cursos preparatorios el próximo lunes 15 en las oficinas del Sedeges. La preparación comenzará el 3 de noviembre y concluirá el 28. Las clases serán de 18:00 a 20:00. Los cursos se realizarán en el auditorio del Centro de Educación Integral Félix Mendez Arcos (Ceifma), ubicado en la calle Rigoberto Paredes 1299, San Pedro.
En ésta última convocatoria, el cupo se amplió a 70 solicitantes, entre solteros y  parejas. En los anteriores cursos de este año  participaron más de 50 personas.

Fuente: PÁGINA SIETE

viernes, 15 de agosto de 2014

Una joven canadiense reúne a "huérfanos" haitianos con sus padres

Morgan Wienberg, una menuda joven canadiense de 22 años, tenía apenas 18 cuando se sumó a una oleada de voluntarios que viajó a Haití para prestar ayuda humanitaria tras el catastrófico terremoto de 2010.

A diferencia de la mayoría de los voluntarios, ella decidió regresar, después de interrumpir su carrera como médico para cumplir con lo que llama la misión de su vida, rescatar a niños haitianos que sufren abusos en orfanatos inescrupulosos. "Estoy estupefacta con su historia. Lo que ella está haciendo es simplemente espectacular y nada la desconcierta", dijo Alison Thompson, una enfermera australiana y trabajadora de ayuda que gestionó un campamento para víctimas del terremoto en Haití.

Wienberg residía en Whitehorse, la capital de Yukon, el territorio más occidental de Canadá, cuando sus planes de estudiar medicina en la Universidad de McGill se vieron alterados.

La joven había considerado pasar el verano trabajando con animales o niños en Africa, pero rápidamente se alistó como voluntaria para enseñar inglés a las víctimas del terremoto y ayudar en un laboratorio de prótesis.
"Realmente nunca había pensado en Haití. El terremoto me llevó a pensar en que ése era un lugar en el que podría hacer la diferencia", dijo durante una entrevista en Miami, donde estaba supervisando un centro de atención médica.

HAMBRUNA Y PALIZAS

En Haití también fue voluntaria en un orfanato. Horrorizada por las condiciones, descubrió rápidamente que casi todos los niños no eran huérfanos, sino que eran utilizados para obtener donaciones de organizaciones benéficas, incluyendo iglesias estadounidenses.

"Había 75 niños, todos en situación de hambruna, con vómitos y diarrea", dijo. Las palizas eran comunes y un niño sordo era abusado constantemente.

Cuando grupos de estadounidenses realizaron una visita con maletas de juguetes y ropa, el dueño se aseguró de que los niños fueran bañados y vestidos. Nunca recibieron las donaciones, que fueron vendidas. "El verdadero punto de inflexión fue cuando me di cuenta que todos esos niños tenían familias", dijo Wienberg. "Estaban ahí porque sus familias eran tan pobres que no podían permitirse cuidar de ellos", agregó.

Wienberg descubrió que el dueño del orfanato reclutaba niños en viajes a empobrecidas áreas rurales donde los padres a menudo estaban dispuestos a entregar a sus niños con la esperanza de que pudieran recibir una vida mejor en la ciudad, y quizás una educación.

"Muchos orfanatos en Haití son principalmente un negocio", dijo Wienberg. "Utilizan a los niños para obtener dinero de los extranjeros", agregó. Wienberg reunió pruebas y fue a la policía y al Instituto de Servicios Sociales de Haití para informar de los abusos.

En Haití existen hogares legítimos para niños, como el NPH International, que opera un hospital de niños en Puerto Príncipe y una cadena de orfanatos a lo largo de Latinoamérica. Pero el Gobierno de Haití ha comenzado a tomar medidas enérgicas contra los lugares corruptos, trabajando con la UNICEF para crear un registro oficial de los 725 orfanatos y centros de cuidado de niños que existen en el país.


De estos, 40 ya han sido cerrados, incluyendo el orfanato donde Wienberg trabajaba, aunque las autoridades dijeron que el Instituto de Servicios Sociales, que cuenta con un personal de 200 empleados, carece de recursos para supervisar adecuadamente los abusos. Hasta el momento no existen cifras fiables sobre la población total de niños en los orfanatos.

Terre des Hommes International Federation, una agrupación europea dedicada a proteger los derechos de los niños, está trabajando con UNICEF y el Instituto de Servicios Sociales en Haití para reemplazar los orfanatos por un programa de familias de acogida a nivel nacional.

La iniciativa busca evitar la separación al ayudar a la mayoría de padres vulnerables a encontrar una fuente sostenible de ingresos, capacitando a mujeres para hacer trabajos de costura y ayudando a pescadores con la entrega de redes y botes.

El programa también incluye un plan de "seguimiento y reunificación de las familias" para ayudar a retirar a los niños de los orfanatos y devolverlos a sus padres. Después de que Wienberg renunciara al orfanato, decidió que no podía darle la espalda a los niños. En Canadá tuvo tres empleos para ahorrar suficiente dinero para volver a Haití. "Cada día trabajaba para buscarles tratamiento médico e intentar cerrar el orfanato", dijo. A menudo tenía problemas para dormir, recordando que había compartido el suelo con niños que no tenían camas.

DE LA TIMIDEZ A CASAS SEGURAS

Con el dinero ahorrado y el fondo que contaba para ir a la universidad, Wienberg creó su propia organización de ayuda: Little Footprints, Big Steps, que ofrece lugares seguros y cuidado a niños mientras se rastrea el paradero de sus padres. La madre de Morgan, Karen Wienberg, una empleada pública de 57 años en Whitehouse, se desempeña como presidenta de la junta y organiza actos adicionales para recaudar fondos.

Hasta ahora Morgan ha rescatado a 86 niños y está ayudando a que sus familias puedan mantenerlos, además de pagar por la educación de otros 156 menores. Ella misma cuida de cinco niños y cinco niñas en una de las dos casas de acogida situadas en las la ciudad sureña de Les Caves.

Uno de los niños, Yssac Jeudy, tenía 12 años y era analfabeto cuando lo rescató de las calles. Conocido por sus amigos como "Big Cheek" (gran mejilla) por una tumor que crecía bajo el lado derecho de su cara, ahora va en segundo grado y es el primero de su clase. Wienberg se convirtió en su tutora legal este año para llevarlo a Miami a que fuera sometido a una cirugía. El tumor era benigno. "Ahora nos estamos enfocando en ayudar a los niños a quedarse con sus padres y a tener vidas estables", dijo. Eso implica asociarse con otras organizaciones de ayuda para construir casas y asistir en la capacitación laboral.

La organización de ayuda de Wienberg cuenta con un presupuesto operativo de 175.000 dólares y carece de lujos, como contar con un auto, puesto que el dinero es usado en comida, educación y atención médica. Sólo ocho empleados locales reciben un salario.

Wienberg, quien aprendió a hablar un fluido creole haitiano, viaja a todas partes en transporte público pese a las cinco horas en bus que separan Les Cayes de la capital, a donde debe ir con frecuencia. "A Morgan no le interesan las cosas materiales. Probablemente es la persona más increíble que he conocido", dijo Sarah Wilson, una paramédica canadiense de Ontario que cofundó Little Footprints con Weinberg luego de conocerla en Haití.

Con un temperamento terriblemente tímido, Wienberg ofreció un discurso en TEDx (una versión sin licencia de la versión más global de las charlas TED) en la Universidad de McGill en Montreal, y el año pasado fue invitada a hablar en la Asamblea de la Juventud de Naciones Unidas en Nueva York.

Algunos de sus admiradores le temen al riesgo de que trabaje en Haití. "Todos mis amigas que son enfermeras han sido agredidas o violadas en algún momento", dijo Thompson. "Pero sus niños realmente la aman y protegen. Se ha ganado el respeto de la comunidad, y eso cuenta para muchos allá".

A Karen Wienberg no le preocupa su situación. "El trabajo de una madre es abrir todas las puertas para que sus niños puedan encontrar su pasión", dijo. "Si tuviera un hijo sentado en el sillón me preocuparía más", agregó. Pese a su actuales actividades, Morgan no ha renunciado necesariamente a la escuela de medicina. "Gasté todos mis ahorros", dice con una sonrisa. "Por lo que probablemente necesitaría una beca", agrega.

Fuente: Reuters

viernes, 25 de julio de 2014

La tragedia detrás del horror de La Gran Familia: ser huérfano en México

Una tarde a principios de marzo, Ardelia Martínez recibió un mensaje urgente: su nieta Ilse Michelle había sido encontrada después de seis años que desapareció de un albergue en Ciudad de México. Desde 2005 la chica, que ahora tiene 15 años, fue enviada por orden de un juez a la casa hogar Casitas del Sur, un sitio donde la procuraduría (fiscalía) General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) solía albergar a los menores que eran víctimas de violencia.

Pero las autoridades de la capital mexicana no se preocuparon por el destino de Ilse, ni de otros 26 menores que como ella desaparecieron del lugar. De hecho se enteraron del problema cuando en 2008 Ardelia Martínez consiguió la custodia legal de su nieta, y al buscarla en el albergue descubrió que ya no estaba, y ninguna persona sabía el destino de la adolescente.

Ahora que México vive la conmoción por el rescate de casi 500 niños del orfanato La Gran Familia en Zamora, (Michoacán), muchos recuerdan la historia de Casitas del Sur y otras similares que han ocurrido en los últimos años. Y es que, según especialistas, México tiene un serio problema para atender debidamente a los niños huérfanos, abandonados o víctimas de la violencia.

El conflicto llega a tal nivel que no se conoce el número exacto de menores en albergues, ni cuántos de ellos son víctimas de abusos por parte de quienes dicen cuidarlos.


"Hay falta de seguimiento de estos casos, las autoridades dicen: te los entrego y ahí se quedan, a la buena de Dios y a ver quién o como los cuida", le dice a BBC Mundo Javier Sánchez Ramírez, de la organización civil Infancia Común. "Eso da pie a que aparezcan abusos y violaciones a derechos humanos de los niños", añade, como se descubrió en Michoacán.

El fundador de Casitas de Sur y algunos de sus colaboradores cercanos fueron detenidos, pero todavía no ha sido posible encontrar a once menores que desaparecieron casi al mismo tiempo que Ilse Michelle.

Pero no es éste el único caso. En los últimos años han sido frecuentes las denuncias contra casas hogar por el maltrato que aplican contra los menores. Hasta ahora son pocas las quejas atendidas, e incluso en algunos casos como Casitas del Sur o La Gran Familia de Zamora, Michoacán, pueden transcurrir varios años antes que las autoridades se decidan a actuar. En el fondo lo que existe es una falta de regulación de las autoridades hacia los albergues a donde entrega a los niños víctimas de violencia, insiste el especialista.

"Los niños tal cual son depositados sin atender o supervisar que sus derechos o necesidad de desarrollo sea el mejor", añade. En eso coincide el diputado local Efraín Morales López, coautor de una iniciativa de ley sobre cuidados alternativos para menores de edad en la capital del país.

"Existen miles de niños privados de cuidados familiares, viviendo en instituciones con escasa o nula supervisión", advierte. "Actualmente no se cuenta con estadísticas de la cantidad de albergues en funcionamiento ni de la población que en ellos habitan".

Números
Según el Censo Nacional de Población, elaborado en 2010 por el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI), en el país hay unas 25.000 personas que viven en albergues, aunque muchas forman parte del equipo que colabora en esos lugares.

Pero los datos de internacionales son distintos. El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), señala que hay por lo menos 1,6 millones de huérfanos en el país, el segundo lugar en América Latina después de Brasil.

Unos 50.000 de estos menores perdieron a sus padres debido a la violencia de la guerra contra el narcotráfico, según datos de la Organización Ririki. Además, no se conoce el número exacto de albergues o casas hogar para estos niños, e incluso la Cámara de Diputados aprobó un acuerdo para crear un censo de estas instituciones en el país. El conteo no se ha realizado.

Más allá de los números el problema es la ausencia de protocolos adecuados para atender a los menores abandonados o huérfanos, reconoció la diputada Carmen Lucía Pérez. Los recursos públicos para ayudar los refugios son escasos por lo que la mayoría viven de la caridad.

En este contexto son claras las ausencias de la autoridad hacia los niños huérfanos o abandonados, indica Sánchez Ramírez. "Pareciera que el Estado busca deshacerse de ellos".

Detención
La fundadora y directora de la institución, de 70 años, es conocida en la ciudad como Mamá Rosa y ha sido detenida. Era muy popular desde que puso en marcha la institución hace cuatro décadas. Posteriormente ha tenido que ser hospitalizada.

La policía cree que obligaba a los niños a prostituirse y que se hacía con la custodia legal de los niños sin la autorización de sus padres. México ha decidido revisar las condiciones de los orfanatos del país a raíz de este escándalo.

El gobernador del estado de Michoacán, Salvador Jara, ha dicho que no iniciará ninguna caza de brujas y que la prioridad ahora es sacar a los niños de “Casa Familia” y encontrar un lugar digno para ellos.


Fuente: BBC
Texto: Alberto Nájar

viernes, 13 de junio de 2014

En lo que va del año han sido adoptados 68 niños de centros peruanos

Kimberly es un niña juguetona, extrovertida y llena de vida. A sus seis años de edad sabe actuar y ganarse el cariño del público. Su personalidad encantó a sus padres adoptivos: Ciro Suárez y Mónica Barrionuevo, desde la primera vez que la vieron.

“Mi hija es un milagro de Dios. Nos ha cambiado la vida completamente, somos más unidos”, asegura Mónica, quien decidió junto a Ciro apostar por la adopción luego de no poder tener hijos biológicos.
El trámite no fue nada fácil, tomó cerca de dos años, tras pasar evaluaciones rigurosas del Ministerio de la Mujer y el Poder Judicial, para que puedan tenerla entre sus brazos. “Fue un trámite un poco largo, pero valió la pena”, expresan.

Según cifras de la Dirección General de Adopciones del Ministerio de la Mujer, en lo que va del año, 68 niños, niñas y adolescentes han sido adoptados luego de haber sido declarados en estado de abandono por el Poder Judicial.

Sin embargo, existe unos 9.000 menores que viven en los albergues del Inabif que esperan ser adoptados. De esta cifra, 362 se encuentran en el Registro de Adopciones Prioritarias denominado “Ángeles que aguardan”. 

Este grupo está conformado por niños mayores de nueve años, menores de edad con problemas de salud, hermanos, adolescentes o menores con alguna discapacidad.

Eda Aguilar, directora general de Adopciones del Ministerio de la Mujer, explica que el proceso para la adopción toma siete meses, tiempo en que los padres son capacitados, preparados y evaluados en el aspecto psicosocial y legal. Sin embargo, destacó que el tiempo de espera puede ser mayor porque el Poder Judicial debe declarar al menor en estado de abandono. Esto quiere  decir que previamente se hayan agotado todas las posibilidades para que el niño pueda retornar a su familia.
Al mes, de 10 a 12 niños son declarados en abandono a nivel nacional por los juzgados de familia. Y unas 241 familias  aptas aún se encuentran en la lista de espera para adoptar. 

Las familias son en su mayoría peruanas. Algunas parejas incluso tienen hijos biológicos, como en el caso de Elisa Palacios y Jorge Gorriti. Ambos se animaron a darle a su único hijo, Jorge Ignacio, de 13 años, dos hermanitos adoptivos:  Juan Carlos (11) y Patricia de 6. Hoy la familia Gorriti Palacios es muy unida, los niños se han integrado con facilidad. 

Requisitos

Los requisitos para adoptar son: ser solteros o casados, tener entre 25 y 52 años, gozar de buena salud mental y física. Asimismo, acreditar solvencia moral y económica (2.000 soles como canasta familiar).
El proceso dura 7 meses: 3 de capacitación y 4 para la evaluación psicosocial y legal. Los padres adoptivos tienen derecho a conocer los orígenes del menor para ayudarlo en su desarrollo.

Fuente: La República

martes, 4 de febrero de 2014

Los huérfanos abandonados de Guatemala


Cuando me agaché para tomar en brazos a la niña de 1 año de pantalones rosados, calcetines morados y sudadera desgastada, esperaba que empezara a llorar. Es lo que habitualmente hacen los niños cuando un desconocido se les acerca más de la cuenta. Pero en lugar de llorar, sólo me miró y pestañeó.

Un momento después, su pequeña boca dibujó una sonrisa. Cuando la balanceé suavemente un par de vez sobre mi cadera, se echó a reír. Otros seis niños, más o menos de la misma edad, me miraban desde sus sillitas, esperando con ansiedad su turno para que los cogiera en brazos.

Susana (no es su nombre verdadero) tiene un rostro ovalado, ojos negros y anchos, piel de color oliva claro y cabello negro. Es una huérfana que fue abandonada al nacer. Pero eso no quiere decir que no haya quien la quiera. No sería muy difícil colocarla con una familia que la ame y le provea el apoyo y la educación que todo niño merece. No obstante, las autoridades guatemaltecas están negando ese derecho de nacimiento de forma sistemática.

Susana ha vivido desde que tenía dos días de vida en el Hogar Luz de María, un orfanato privado en el lado oeste de la capital guatemalteca. Es una vida mucho mejor a la que podría haber tenido en el abarrotado orfanato estatal, donde hay historias de violencia y negligencia. El Hogar Luz de María, sin embargo, sobrevive gracias a las donaciones privadas y su presupuesto es limitado. La atención individualizada y el afecto son lujos.

Unicef, el organismo de Naciones Unidas que se autodenomina el defensor de los niños del mundo, tiene mucho por lo que responder en el caso de la institucionalización de Susana y miles de otros huérfanos guatemaltecos. Unicef señala que no se opone a la adopción. Sin embargo, en 2007 y con la ayuda del Departamento de Estado de Estados Unidos presionó de forma exitosa a Guatemala, al igual que ya había hecho con la mayoría de los demás países en desarrollo, para que detuviera el flujo significativo de salidas de niños abandonados que eran adoptados por familias en EE.UU.

Para controlar la situación, el Congreso guatemalteco creó una sola burocracia estatal denominada el Consejo Nacional de Adopciones (CNA) y las agencias privadas de adopción fueron prohibidas. La nueva ley estableció una moratoria sobre las adopciones internacionales, que cada año solían encontrar un hogar para miles de niños.

Escribí sobre la crueldad de esta "reforma" el año pasado. Desde entonces, la situación sólo ha empeorado.

Dinora Palacios, quien administra el Hogar Luz de María, tenía 10 niños a su cargo cuando el orfanato abrió sus puertas en 2004. Hace dos años, la cifra había subido a 20. El año pasado, ya llegaba a 30 y ahora tiene 45. Los funcionarios estatales le siguen trayendo niños porque el orfanato del gobierno no da abasto.

Un problema es que Guatemala no cuenta con una sólida cultura de adopción. De modo que mientras el CNA se jacta de decir que los bebés ya no son "exportados", no menciona la tragedia de los niños que se amontonan en las instituciones porque no se les puede encontrar un hogar en el país. Unicef informó en abril de 2013 que había unos 5.800 niños en el sistema que alberga a los huérfanos. Algunos expertos locales dicen que la cifra es más alta.

Los burócratas han pasado un año buscando a la madre de nacimiento de Susana. No la han encontrado, lo que significa que el bebé será a la larga clasificado como "adoptable". Pero puesto que ya dejó de ser un bebé, las probabilidades de que encuentre un hogar en Guatemala ya han disminuido. Ahora, debe pasar por los tribunales de familia, que tienen muchos casos atrasados, y la burocracia, que se mueve a paso de tortuga. El costo emocional de enfrentar las incertidumbres burocráticas es un factor que puede disuadir a los potenciales padres.

La situación puede ser más sombría. Si las autoridades creen que han encontrado a la madre de un niño abandonado, debe comparecer ante el juez y someterse a una prueba de ADN. No es extraño que algunas "sospechosas" eludan la prueba del ADN durante meses, lo que significa un nuevo retraso en el proceso. Si la prueba confirma la maternidad, la madre debe inscribirse en una "terapia" diseñada para obligarla a reunirse con su hijo.

Las madres que han soportado la terapia estatal dicen haber sentido una presión intensa que incluye amenazas de encarcelamiento y grandes dosis de culpa. Si la madre cede, o algún miembro de la familia decide hacerse cargo del niño, Unicef puede ver una adopción menos en los libros de Guatemala y es otra victoria para el CNA.

Las consecuencias no deseadas de esta política retorcida son innumerables. Una guatemalteca que siente que no está preparada para abordar la maternidad ahora tiene más probabilidades de abandonar su bebé que de ofrecerlo en adopción para evitar afrontar la agotadora manipulación psicológica del gobierno. Muchos bebés quedan abandonados en los hospitales. Pero también es común leer noticias en la prensa sobre bebés encontrados en los autobuses y en los cubos de basura.

Es cierto que antes de la entrada en vigor de la ley había algunos abogados faltos de escrúpulos en el negocio de las adopciones en Guatemala. Pero la policía los podría haber detectado y cerrado sus operaciones sin hacer trizas las probabilidades de que miles de huérfanos encuentren una familia que los quiera.

El director del CNA le dijo este mes al diario guatemalteco La Hora que "toda esta normativa está enmarcada en los derechos de la niñez" de vivir en la cultura y hablar el idioma de su región de nacimiento. Cualquiera que tenga una comprensión tan primitiva de las necesidades de los niños no debería estar supervisando su bienestar.

Fuente: The Wall Street Journal
Texto:

viernes, 17 de enero de 2014

Pretenden que el DIF posea facultades de inspección a orfanatos privados de México

Teresa Jiménez Esquivel subirá a la cartera de la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma a diversas legislaciones en materia de salud y derechos humanos, con motivo de aumentar la capacidad de control del estado sobre la labor de los hogares para huérfanos en el sector privado.

“Como son lugares privados, ni el DIF (Desarrollo Integral de la Familia)  estatal ni el nacional pueden intervenir jurídicamente, se va a hacer la regularización para que puedan entrar los sistemas DIF, que puedan estar observando qué es lo que pasa, si realmente los tienen con calidad de vida… Hemos visto casos de explotación de todo tipo con estos niños y no se puede permitir”, dijo la legisladora panista al citar lo acontecido en Casitas del Sur, de donde una red de traficantes sustrajera a cuando menos 14 menores.

Se trata, agregó, de “que haya un registro nacional de orfanatos. No existe un sistema donde puedan registrar a los niños que están en los diferentes orfanatos de todos los estados. Si la gente a veces se desaparece en las colonias teniendo familia, hay niños que no tienen papás y que están desapareciendo en muchos lugares”.

Jiménez anotó que la iniciativa ha sido redactada con apoyo de una asociación civil americana, misma que reporta “bajas” de niños huérfanos en Oaxaca, Veracruz y el estado de México.

–¿Esa asociación les informa desapariciones o movilidad de niños y jóvenes?

–Los niños están pequeños, ellos no pueden tomar una decisión de movilidad.

–¿Sabes si en los orfanatos de Aguascalientes se han generado desapariciones?

–No, aquí no ha pasado, pero en el DIF no entran a observar si están viviendo bien los niños, a hacerles encuestas para saber si les dan de comer, si tienen limpio el lugar. A parte nadie se puede meter, si la asociación no quiere no entra nadie. Creo que sus acciones deben estar al descubierto.

Refirió la dificultad para medir el número de huérfanos desaparecidos, precisamente por la carencia de un padrón nacional. En próximos días esta iniciativa de reforma será turnada a las comisiones de Asuntos de la Niñez de Salud.

Fuente: La Jornada

jueves, 9 de enero de 2014

Huérfanos de Colombia

Max Solorzano es un gringo que se quedó a vivir en Medellín con un propósito: no se va hasta construir una casa para más de 50 niños que por la violencia se quedaron sin padres.
En algún pueblo de Colombia, de aquellos sin pavimentar, que parecen solo figurar en el mapa de la guerra esta sentado Joshua, en la calle, llorando desconsolado. En sus ojos brilla la desesperanza como casi todos los días mientras espera a María, su mamá, una joven de 16 años víctima de abuso sexual por parte de su padre desde que tenía 10 años, que sale cada día a trabajar para poder alimentar a su hijo. Joshua tiene que permanecer solo, extrañándola, porque no tienen más parientes a quien acudir. Están solos.

Esta es solo una de las desgarradoras historias que se viven a diario en Colombia desde hace más de 50 años, pero fue suficiente para cautivar a Max Solorzano, un turista norteamericano que lleva varios años recorriendo el mundo y decidió establecerse en Medellín para ayudar a quienes están solos. Los huérfanos del conflicto armado colombiano.

Max llegó a Colombia hace tres años cuando una prima lo invitó a la feria de las flores. Entre las personas que conoció destaca una gran amiga suya, Andrea Aguilar, quien fue la que más le insistió para que viniera a la ciudad de la eterna primavera y quien más lo ha apoyado. “Eso fue hace tres años y acá estoy, yo pasó los años viajando pero siempre vengo a Medellín  por lo menos cinco meses. Ahorita estoy viviendo acá. Esta es la primera vez que pasó en un lugar tanto tiempo y aquí me voy a quedar hasta que termine este proyecto”.

Su proyecto llamado A “HOME” a sanctuary for forgotten Orphans (Un “HOGAR” un santuario para huérfanos Olvidados) se basa en recaudar fondos para construir una casa que albergue a 50 niños huérfanos de la Misericordia Medellín, una fundación sin fines de lucro que le da hogar a niños y niñas de todo el país desde hace 20 años. Max conoció la organización por un amigo de ascendencia coreana que también estaba de visita en Medellín.

Va a visitarlos dos o tres veces por semana, los acompaña al colegio, los lleva al parque y les ayuda con las tareas. Con el pasó de los días se fue ganando su confianza y empezó a conocer las historias que hay detrás de cada uno de los 23 niños y niñas que hoy están a diario en la organización. “Yo me enamoré, quedé asombrado”. Entonces hizo su primera brigada en Puerto Libertador, Córdoba donde conoció a Joshua.

Las historias de estos niños del hogar Misericordia le han enseñado lo afortunado que es. “Lo que  más me ha impactado es la historia de los niños, porque yo ignorante cuando era chico pensaba que era pobre pero no, estos niños no tiene mamá, papá, hermanos, no es que no tienen, se los quitan, me entiendes” y empieza a relatar las historias que le cuentan los niños cuando está con ellos. Uno vio como la guerrilla mataba a su madre cuando tenía ocho años, otro vio como su padre asesinaba a su madre y después se suicidaba y recuerda cuando le contó la historia “sentía su voz temblar, sus ojos aguados, y me impactó, este niño para mi era el más feliz” y continua relatando “yo le pregunté: ¿tu que eres tan alegre, tan feliz y tienes eso por adentro? Y el me respondió: Max, yo soy el héroe, el más feliz para todos los niños, pero cuando yo estoy solo, cuando voy a dormir, es cuando yo lo pienso, ahí es cuando me impacta, cuando lloro”.


Max comenzó haciendo asados, fiestas y hasta partidas de póquer en su casa y ponía una alcancía al lado de una pared con fotos de los niños y los voluntarios del hogar para que la gente se animara donar. Pero cada vez se necesitaba más plata en menos tiempo. Entonces creo una pagina web  (www.youcaring.com/nonprofits/a-home-a-santuary-for-forgotten-orphans/101085) con la intención de reunir 15 mil dólares para restaurar una casa que le donaron a la fundación para los 23 niños que hasta ahora hacen parte del proyecto y otros más que llegaran para el año siguiente y sumaran 50 en total.

“La directora ya va a cumplir como 20 años con ellos y la han secuestrado como 8 veces, la fundación es independiente, todos son voluntarios o misioneros, como la directora que vive allí y comparte el cuarto con otras 4 personas. Nadie gana un sueldo”.

La fundación fue creada por Enith Díaz, cuenta Cilia, voluntaria de la fundación y sobrina de Enith. El proyecto nació porque su tía veía la necesidad “pues si nadie se encarga de esto yo me encargo -dijo- y  se lanzó hace casi 35 años. Comenzó con los niños de la calle y ahora con los hogares va a cumplir 20 años” relata Cilia de lo que motivó a su tía. Ademas de los niños, una vez a la semana salen a repartir chocolate con pan y a hablar y aconsejar a los habitantes de la calle, los drogadictos y las prostitutas de Guayaquil, un sector del centro de la ciudad. También, tres veces al año hacen brigadas de salud a zonas vulnerables, como a la que asistió Max en Puerto Libertador.

De las brigadas de salud es donde resultan los niños que luego llegan a vivir al hogar en Medellín. “Traemos a los niños y empezamos un trabajo integral con ellos, les damos educación, alimentación, vestido, salud. Recibimos niños a partir de 3 años pero el proceso sigue hasta que terminen su bachillerato y cumplan la mayoría de edad, pero si ellos se quieren quedar con nosotros se puede. Hay unos que no tienen donde ir, no tienen familia -cuenta Cilia y añade- la labor va más allá de solo un techo, alimentación y educación. Tener aquí niños solo para darles comida no. Si no vamos a darles afecto no vale la pena tener niños. Aunque nadie puede ocupar el espacio de papá y mamá pero por lo menos intentamos jugar el papel”.

Entre los niños son como hermanos. Es solo entrar a la casa y verlos jugar juntos, ver televisión, compartir los juguetes, ir al parque o ayudarse entre ellos a hacer las tareas. “A Max los niños lo quieren mucho, es como un papá, nosotros lo amamos” dice Cilia. Y es así, apenas entra a la casa todos sonríen y se lanzan sobre el para abrazarlo. Los más pequeños quieren que los cargue, quieren jugar y mostrarle todo lo que son capaces de hacer. Hacen carreras en el corredor, se trepan en las vigas del patio, cualquier cosa es valida para que el los vea, los felicite o los aconseje.

Cuando se necesitan voluntarios para la construcción, Max va a todos los hostales que conoce en Medellín para invitar a otros viajeros a solidarizarse con la causa. También muestra su pagina web a todos sus contactos en todo el mundo, sobre todo a sus ex compañeros del ejercito norteamericano, así poco a poco va recaudando los 15 mil dólares que tiene como meta para invertir en la restauración de la casa. Por ahora, dos semanas después de haber creado la pagina acumula $2517 dólares.


“Lo importante es tener una casa donde descansar, donde llegar siempre. Si estos niños no tienen esto entonces a donde van?  Yo no me voy de aquí hasta no terminar la casa”. Es la promesa de Max.

Al salir de la casa suena el teléfono, Cilia se devuelve a contestar. A los pocos segundos reaparece encogiendo los hombros con una expresión de angustia que intenta disimular con una tímida sonrisa. “Era la inmobiliaria” dice.

Fuente: Las 2 Orillas

lunes, 23 de diciembre de 2013

En proceso de adopción 100 niños del Estado de Coahuila en México

Ante las pérdidas de patria potestad generadas en este año, un total de cien niños se encuentran bajo proceso de adopción en el estado de Coahuila de Zaragoza, en México, informó la Procuraduría General de la Familia.

Teresa Araiza Llaguno, titular del área, expuso que los casos de estos cien menores aún están en juicio, no obstante se prevé que en marzo de 2014 se den los fallos y se proceda a la adopción.

Destacó que a diferencia de otros años, el 2013 se caracterizó por concluir la gestión de menores que superaban los cinco años de edad. "Es mucho más fácil que una pareja se anime a adoptar un bebé que un niño más grande; además los que tienen algún problema de discapacidad, se van quedando rezagados", indicó.

Araiza Llaguno manifestó que en la actualidad existe más sensibilidad por parte de la población para aceptar a los niños que requieren de una familia. "Hemos ubicado a niños de diez a 11 años dentro de familias, eso nos da mucho gusto, porque ya no sólo buscan a los recién nacidos o los más pequeños", señaló.

Por otro lado, informó que en los últimos seis meses se han registrado cerca de 400 denuncias por maltrato infantil en el Estado, sobre todo en Saltillo y Torreón. No obstante añadió que la mayoría de las quejas en la dependencia corresponden a denuncias para obtener manutenciones alimenticias.
Expuso que situaciones como la crisis económica y la falta de empleos de los responsables, han sido los motivos por lo que estas quejas se mantienen. "Son situaciones en las que los padres están separados y el padre se niega a darle la manutención mensual a sus hijos", expuso.

Aún están en juicio los casos de 100 menores para ser adoptados.
⇒ Se espera que se resuelva para 2014.
⇒ En 2013 se logró que familias decidieran adoptar un niño mayor a los cinco años.
⇒ En los últimos seis meses se han registrado 400 denuncias por maltrato infantil.

Fuentes: El Siglo de Torreón

jueves, 28 de noviembre de 2013

Una fundación americana construirá un orfanato en República Dominicana

El presidente Danilo Medina recibió este martes en su despacho a directivos de la fundación estadounidense “Vea Jesús”, que construirán en Santiago Rodríguez una mini ciudad que albergará a 180 niños huérfanos de esa zona.

Nahum Santana, arquitecto del proyecto que costará seis millones de dólares, explicó que 18 parejas de estadounidenses y dominicanos  asumirán la tutoría de un grupo de 10 niños con los cuales vivirán en los 18 apartamentos que tendrá esa comunidad.

Este complejo que iniciará a construirse el año que viene, pretende implementarse en otras regiones del país y este primero constará además de las viviendas, de un pequeño hospital, una escuela con capacidad 1,800 estudiantes, áreas infantiles, y un auditorio.

Esta fundación de pastores estadounidenses solicitará la ayuda del Gobierno dominicano solo para el área de la educación.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Violencia en Honduras deja más de 21 mil huérfanos cada año

Más de 21 mil niños hondureños quedan huérfanos anualmente como consecuencia de la violencia existente en Honduras, donde en 2012 se reportaron siete mil 172 muertes violentas, difundieron hoy medios locales de prensa. De acuerdo con estadísticas oficiales manejadas en la nación centroamericana, la inseguridad ciudadana está dejando desamparados a 57 niños cada 24 horas.

El Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) señala que de las muertes ocurridas el pasado año, seis mil 566 víctimas eran hombres en edad reproductiva, mientras otras 606 eran mujeres, señaló el diario La Tribuna.

La última Encuesta Permanente de Hogares del Instituto Nacional de Estadísticas arrojó que en el país existen tres millones 400 mil infantes, los cuales representan el 42,8 por ciento de la población.

Uno de los oranatos de Honduras

Según ese informe, unos 202 mil niños son huérfanos, y de ellos, un 40,7 por ciento (82 mil) perdieron a su padre por causa de un homicidio.

El Instituto Hondureño de la Niñez y la Familia (Ihnfa) atendió en 2012 cerca de cinco mil niños, en su mayoría huérfanos de padre o madre involucrados en hechos como la venta de drogas y las pandillas juveniles. La mayoría de los menores que llegan a esta institución, generalmente proceden de padres o madres fallecidas en esas circunstancias, lamentó el jefe de restitución y protección de derechos del Ihnfa, René Arita.

Al decir del psiquiatra Javier Uclés, ante esa situación muchos niños enfrentan un doble impacto psicológico, dependiendo de su edad y de si presenciaron el terrible momento en el que les arrebataron violentamente a su ser querido.

Los niños se vuelven callados, aislados, tristes, lloran, manifiestan pesadillas, no pueden dormir o quedarse solos, incluso muestran patrones de rebeldía o intentos de suicidio, manifestó el especialista.

Uclés lamentó que a nivel de instituciones de gobierno no existe ayuda para los huérfanos por hechos violentos. En el sistema sanitario y de salud mental no existe ninguna ayuda gubernamental, con el agravante que se registra una cantidad terrible de muertes violentas donde el Estado no tendría la capacidad de atención en lo más mínimo, expresó.

Al mismo tiempo, resulta difícil conocer una estadística exacta del número de mujeres que se quedan sin pareja cada año, debido que las autoridades no registran ese tipo de información. Las viudas se ven obligadas a enfrentar la vida solas, tal vez con dos o cinco hijos a su cargo, debido a que sus esposos han muerto en balaceras, aparecieron envueltos en sábanas o perecieron por razones desconocidas.

Fuente: Diario Granma

domingo, 10 de noviembre de 2013

Perú: Agilizarán adopción en Arequipa con investigación tutelar descentralizada

Carlitos tiene apenas un mes de vida y no sabe que su mamá lo abandonó en el albergue de niños Chaves de la Rosa, en la provincia peruana de Arequipa. Llegó recién nacido y en los brazos de su progenitora. Ella aceptó que el niño fuera considerado en estado de abandono para que su adopción sea rápida.

Y es que el proceso previo a la adopción es largo y burocrático. En Perú un niño solo puede ser adoptado si es declarado en estado de abandono completo. De los 58 menores que mantiene el albergue, solo cinco están en esa condición. La gran mayoría recibe la visita de sus padres, que según argumentan, no pueden sostenerlos en sus hogares, y otros están bajo investigación tutelar para comprobar si están abandonados o no.


La situación es similar a nivel provincial. Volker Nack, presidente de la Red de Albergues de Arequipa, revela que de los mil 200 niños albergados en las cuarenta casas de cuidado, el 80% mantiene vínculos familiares. Esto, precisa, dificulta la adopción y también perjudica al niño. En muchos casos los pequeños provienen de familias disfuncionales, con antecedentes de violencia. 

Otro inconveniente, señala Nack, es que la ausencia del Estado es inminente. "Si se trabajara en programas especiales que prevengan el abandono de los hijos en familias disfuncionales, problemas de conducta o económicos, no tendríamos tantos niños en esa penosa situación".

El 85% de albergues en Arequipa es de carácter privado y una situación similar se refleja a nivel nacional. Estas casas se mantienen con contribuciones extranjeras o ingresos propios. "Tenemos una gran responsabilidad con los niños, solventamos el 99% de nuestros gastos, el Estado al menos debería apoyarnos, no solo funcionar como ente fiscalizador", indica.


ESPERANZA

Para ser declarados en abandono, explica la gerenta de Recursos y Bienestar Social de la Beneficencia Pública, Ninfa Meza, se debe comprobar, a través de las huellas dactilares, que no tiene familiares directos. Esto forma parte de una exhaustiva investigación tutelar, que en caso de Arequipa está a cargo del Poder Judicial. Esta investigación revisa también, en el caso de que el niño sí cuente con progenitores, en qué realidad viven. Lamentablemente, debido a la carga procesal el proceso puede demorar varios meses.

Sin embargo, una luz de esperanza ilumina a estos pequeños. Y los trámites engorrosos podrían acortarse de manera significativa. A partir del 19 de este mes y como parte de un proceso de descentralización, se instalará la Dirección de Investigación Tutelar en Arequipa. Esta, al igual que en Lima, ocupará la función del Poder Judicial, lo que permitirá que los trámites se acorten.

Meza indicó que ya existe un grupo capacitado para esta tarea y que la oficina funcionará junto a la de adopciones del Gobierno Regional de Arequipa, en su sede de la calle Bolívar.

Actualmente un proceso de adopción, con todos estos pasos, puede durar más un año, la idea es hacerlo en la mitad de tiempo. Meza indica que familias a la espera de un niño no faltan. La demanda es latente y no solo en parejas peruanas. Varios niños ahora son parte de familias extranjeras.


NO PIERDEN LA ALEGRÍA

En el albergue Chaves de la Rosa es mediodía y los niños de preescolar almuerzan en pequeños grupos de mesas de colores. Sus sonrisas y algarabía rebotan en las paredes.

Evelin Cáceres, administradora, comenta con mirada melancólica, que a esa edad los niños todavía no tienen noción de su realidad y ríen libremente. 

Carlitos duerme plácidamente en la cuna. Solo el tiempo sabe si tendrá una familia.

Texto: María Chauca Castillo.
Fuente: La República

martes, 5 de noviembre de 2013

El 80% de los menores adoptados en Ecuador tienen menos de 4 años

La habitación de Sonia todavía es rosada. Conserva el color de las paredes desde que llegó a la casa de la  familia Sandoval Pérez, 16 años atrás. “Me gusta tenerla intacta porque me recuerda mi infancia, a mis papás, me refiero a los de verdad, con los que vivo”.Sonia fue abandonada en una casa hogar cuando tenía dos meses de edad. Aunque sus padres le han querido contar su pasado, a ella no le interesa conocerlo.

Según datos del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) de Ecuador, entre  enero y  septiembre de 2013, han sido adoptados 188 niños, niñas y adolescentes en el país. De esa cifra, 151 menores tienen entre 0 y 4 años de edad. Y tan solo 37 tienen entre 5 y 18 años, de los cuales 33 ahora viven en el exterior.

Guido Quezada, director nacional de Adopciones del MIES, explicó que en ese rango los adoptantes también prefieren a las niñas. Todo lo contrario a lo que sucede en el ámbito internacional, dijo. “En el extranjero, las  familias prefieren menores con alguna discapacidad o aquellos que tienen más de 5 años”.  El funcionario afirmó que desde marzo de este año se aprobó el acuerdo ministerial 00194. Con la resolución se establecen plazos para presentar los informes de la situación legal, social y psicológica de los niños para  que los jueces resuelvan la acogida institucional. Con esta medida  inicia la etapa de esclarecimiento que consiste en averiguar los antecedentes del menor.

Familias completas, mujeres y hombres solteros tienen la posibilidad de adoptar un niño solo con este informe y cuando se determine abandono o imposibilidad de los padres para mantener al niño, el juez dictará una medida de adoptabilidad. Así  inicia la posibilidad de que una familia y un pequeño unan sus caminos.

Desde enero a septiembre de 2013 un total de 134 niños y niñas obtuvieron su declaratoria de adoptabilidad. En el caso de los adoptantes, en ese mismo período se declaró a 167 familias como idóneas para la adopción. Guido Quezada adelantó que próximamente se implementará un programa de acogimiento temporal con familias calificadas que cuiden a los niños, mientras encuentran una familia definitiva.

Historias de hogar

“Los niños están ávidos de cariño. Están tan necesitados de amor que al momento que llega una familia, la unión es para siempre”. Esta es la mejor descripción que encuentra Elvira Asimbaya, trabajadora social del Hogar Santa Lucía, cuando recuerda una  adopción. Esta casa acoge a niños de entre 0 y 10 años. Explicó que se elaboran perfiles psicológicos y sociales de los niños y familias, previos a la adopción para verificar que sean compatibles.

Como segundo paso está la etapa de emparentamiento, en la cual, los nuevos padres visitan a los niños  para establecer un lazo familiar. 

Sor Ángela Fratini, de la casa hogar Flora Pallota, ha dedicado más de 20 años al trabajo con niños. A su lado viven más de 30 infantes y una  adolescente de 14 años. En la carpeta azul que tiene a su lado están las fotografías de los niños que han sido adoptados. Está el caso de dos pequeños afrodescendientes que ahora posan en una fotografía en los nevados de Suiza.

Otro pequeño que disfruta de la compañía de sus padres y hermanos en Italia. También se aprecian cartas de los pequeños a Sor Angela. Hojas con dibujos y un “gracias”. “Aún quedan casos de abandono o de posible reinserción con las familias, pero es complicado porque algunas madres tienen problemas de drogas o alcohol”, manifestó. 

En Ecuador existen actualmente 121 casas de acogida institucionales y privadas.

Fuentes: El Telégrafo