Familias adoptivas que se reunieron en el VI Encuentro Nacional motivan a la población a adoptar a niños abandonados en Bolivia. Y piden a las autoridades frenar el abandono mediante campañas de educación, concienciación y planificación familiar.
Unas 35 familias adoptivas provenientes de todo el país se reúnen entre ayer y hoy en la Casa de Cursillos “Tréveris” para abordar la temática de la adopción como el proceso de adaptación familiar y la información a los niños sobre sus padres biológicos, según informó la representante de Familias de Corazón en Sucre, Fátima Delgadillo.
En Sucre hay 192 niños acogidos en nueve hogares, de los cuales 39 están en situación de abandono y 15 aptos para la adopción. Entre 2009 y 2014, aproximadamente unos 80 menores fueron adoptados, según datos del Servicio Departamental de Gestión Social (SEDEGES) del gobierno boliviano.
“Queremos que la sociedad sepa que el amor no entra solamente por la sangre y que hay familias que pueden tener niños adoptivos que están criados con amor, cariño y respeto”, señaló la representante de las familias adoptivas en Bolivia, Celia Jordán.
En el encuentro, las familias adoptivas recibieron el mensaje del arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, además del aporte de profesionales y autoridades.
“Les he dicho dos palabras: gracias y felicidades, gracias por esta linda obra que llevan adelante con estos niños que les están dando mucho cariño mediante un hogar constituido y sobre todo con una esperanza y un futuro nuevo; y felicidades porque estos actos de amor hacia los niños, no se lo están haciendo a ellos, se lo están haciendo al mismo Jesús”, señaló Juárez.
Fuente: Correo del Sur
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martes, 7 de julio de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
Convivientes podrán adoptar a menores de edad declarados en abandono
Todo niño, niña o adolescente declarados en abandono podrá ser adoptado por aquellas parejas que conformen una unión de hecho, en los términos del artículo 326 del Código Civil. Se ha publicado la ley que permite que las parejas que conforman una unión de hecho puedan adoptar menores de edad declarados judicialmente en abandono. Con ella, se subsana el error que existía en el texto original de la norma, que solo permitía adoptar a los cónyuges y personas solas.
Vale decir, que toda pareja que voluntariamente se unan (libres de impedimento matrimonial) para alcanzar finalidades y deberes semejantes a los del matrimonio y tengan por lo menos 2 años continuos juntos, podrán acceder a la adopción de un menor de edad. Así lo ha dispuesto la Ley N° 30311, publicada en El Peruano el miércoles 18 de marzo.
Para ello, la norma modificó los artículos 378 y 382 del Código Civil. Así, se agregó al primero el inciso 4, el cual señala como requisito para adoptar que “cuando el adoptante sea conviviente conforme a lo señalado en el artículo 326, concurra el asentimiento del otro conviviente”. En igual sentido se modifica el artículo 382, al establecer que “nadie puede ser adoptado por más de una persona, a no ser por los cónyuges o por los convivientes conforme a lo señalado en el artículo 326 del presente Código”.
La norma también prevé la modificación de la Ley del procedimiento administrativo de adopción de menores de edad declarados judicialmente en abandono, Ley N° 26981. De esta manera, se modifica el artículo 2 de la referida norma para señalar que los adoptantes son los cónyuges, los convivientes (conforme a lo señalado en el artículo 326 del Código Civil) o la persona natural, mayores de edad.
Así también, se modifica el artículo 5 para indicar que en adelante el proceso de adopción se iniciará con la solicitud de la persona natural, cónyuges o convivientes dirigida a la Oficina de Adopciones.
Finalmente la ley precisa que la calidad de convivientes se acredita con la inscripción del reconocimiento de la unión de hecho en el Registro Personal de la Oficina Registral que corresponda al domicilio de los convivientes (única disposición complementaria final).
Fuente: Ley.pe
domingo, 21 de diciembre de 2014
Italia y Noruega, los principales destinos de los niños chilenos adoptados
Desde el año 2004, 5.486 niños chilenos han sido adoptados. De ellos, 976 se han ido con sus nuevos padres fuera del país, principalmente a Italia y Noruega. Sólo el año pasado, de los 109 niños que se fueron al extranjero, 77 lo hicieron a Italia y 18 a Noruega. Según las representantes de las instituciones extranjeras acreditadas ante el Servicio Nacional de Menores (Sename), las principales razones son la seriedad y la transparencia del proceso.
Según la ley que rige desde 1999, la adopción vela por el derecho del niño a vivir en familia y no tiene como fin el dar un hijo a los solicitantes. El foco es el niño. En esa línea, el camino de la adopción internacional se toma sólo cuando no se ha encontrado una familia en Chile para los niños y pueden adoptar solamente matrimonios a través de los organismos reconocidos por el Sename, que en total son 13. “Nuestra primera intención siempre es que nuestros niños estén en Chile, pero cuando ya no hay opciones entre matrimonios nacionales, ni solteras o solteros, entonces la adopción internacional es una muy buena alternativa”, dice María Fernanda Galleguillos, jefa del Departamento de Adopción de Sename.
RAZONES PARA VENIR
Valeria Dagnino representa a la Asociación N.A.A.A Onlus, una de las siete instituciones italianas acreditadas. Explica que los matrimonios italianos postulan a la adopción en Chile porque el sistema les da confianza y la adopción es definitiva. “Los padres adoptivos tienen acceso toda la historia conocida de los niños: su salud, si sus padres biológicos consumían droga o si fueron abusados. Nada se esconde a la nueva familia”, señala.
Ethel Araya, de Ariete, otra asociación italiana autorizada, argumenta que los niños son más protegidos que en otros países y las familias italianas reconocen que son “educaditos”.
Aunque tiene una sola representación en Chile, Noruega es el segundo destino de adopción. Marysol Heresmann, de Adopsjonsforum, dice que los matrimonios noruegos ya tienen alguna afinidad con el país, amigos o familiares chilenos. “Les gusta la cultura y también consideran que el proceso es serio”.
El año pasado se fueron cuatro menores a Francia y 19 en 2012. Evelyne Briffault, representante de Renaitre, dice que la buena experiencia que han tenido está aumentado las solicitudes. “De tener tres o cuatro este año, voy a tener más de 20 el próximo año”, adelanta.
MÁS GRANDES Y ENFERMOS
Estas representantes coinciden en que los matrimonios extranjeros no ponen reparos a la adopción de niños más grandes o con alguna enfermedad. Los matrimonios noruegos, por ejemplo, están dispuestos a adoptar a niños ciegos, con discapacidades, enfermedades renales o del corazón. “Como expectativa, los papás chilenos prefieren niños sanos y ojalá menores de dos años”, reconoce Galleguillos. En cambio, con las garantías en salud que ofrece un país como Noruega, los padres asumen con mayor tranquilidad esa responsabilidad.
En ningún caso el idioma es un problema. “Como requisito, exigimos que los matrimonios se comprometan a aprender español. En el periodo de preparación tienen un curso de español enfocado a la parentalidad, es decir, cómo comunicarse con su hijo con palabras simples y significativas. Pero a los pocos meses los niños ya hablan el idioma”, dice Marysol Heresmann.
El italiano es más fácil para los chilenos. Los niños a los pocos días del encuentro ya dicen algunas palabras y antes de irse, papás e hijos hablan en “itañol”, explica Dagnino.
LARGA ESPERA
El proceso dura entre cuatro y cinco años desde que se inscriben en la institución de su país de origen. Los postulantes realizan cursos y talleres para demostrar que son aptos hasta que reciben una carta de asignación desde el Sename con los datos de los menores. Si la aceptan, se inicia el trámite.
Uno de los requisitos es que los matrimonios extranjeros permanezcan al menos 60 días en Chile. Antes de ese tiempo, se intercambia el expediente del niño con sus datos, fotos y la historia de la familia adoptiva: fotos de la casa, mascotas y colegios para que el niño o niña se ambiente. Cuando ya están en el país, se conocen y se realizan los últimos trámites legales y civiles para llevarse a su hijo o hija.
En todo ese periodo, las representantes de las asociaciones los acompañan, hacen de traductoras y apoyan en todas sus necesidades.
Fuente:
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domingo, 7 de diciembre de 2014
Ecuador crea una red de padres adoptivos en cuatro provincias
La Unidad Técnica de adopciones de la zona 1, se encuentra en el proceso de conformar una red de padres adoptivos con la participación de familias de las cuatro provincias ecuatorianas de Carchi, Imbabura, Esmeraldas y Sucumbíos.
Alrededor de 25 familias, aproximadamente, en un grupo de 50 a 60 personas se harán presentes en este encuentro en el que se conformará hoy la red de padres adoptivos. El fin de crear esta red es para que quienes están iniciando el proceso de adopción estén seguros y conozcan las experiencias de las personas que ya pasaron por esta situación.
Además, es importante que los padres adoptivos se sientan capaces y puedan después del proceso llegar a los especialistas a solicitar apoyo psicológico o algún otro tema de capacitación.
¿Quiénes pueden adoptar? Familias o personas solas, capacitadas, idóneas, sensibles, dispuestas a asumir apropiadamente la crianza, protección, cariño, educación, salud, buen trato, contribuyendo con amor al buen vivir y a la garantía de derechos.
fase 1. Existen dos fases en el proceso de adopción. Administrativa, que la hacen los encargados de la Unidad Técnica, en la que se realiza una entrevista preliminar, capacitaciones y cumplir con un sin número de requisitos establecidos en el artículo 159 del código de la Niñez y Adolescencia.
fase 2. También la fase judicial, un procedimiento a través del cual, por sentencia judicial se declara la calidad de hija o hijo y padres adoptivos y se ordena la inscripción en el Registro Civil.
Quienes no pueden asumir con esta responsabilidad de ser padres adoptivos, son las familias que no lograron ser idóneas, es decir que en las fases psicológica y social se detectan varias falencias que no les permiten acceder al proceso de adopción.
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